¿Por qué se pone enferma la gente?
Últimamente se ha hablado mucho en las noticias de personas que se han puesto enfermas tras beber agua de ríos o lagos, incluso después de haberla filtrado. ¿A qué se debe esto?
La respuesta breve: utilizan el producto equivocado.
No solo las bacterias y los parásitos te hacen enfermar; los virus también suponen un riesgo, sobre todo si el agua ha sido contaminada por aguas residuales. Hay cientos de filtros de agua portátiles entre los que elegir, pero muy pocos eliminan los virus, y aún menos han sido sometidos a pruebas que demuestren su eficacia. Hay tres opciones principales entre las que elegir:
- Ultrafiltración: Los virus son minúsculos en comparación con las bacterias y los quistes de parásitos, por lo que, para que la ultrafiltración sea eficaz, los poros deben tener un tamaño inferior a 20 nanómetros (0,02 micras). Comprueba atentamente la información del producto.

- Purificadores UV: en realidad, solo funcionan con agua clara, y los virus pueden seguir ocultándose a la sombra de bacterias más grandes y quistes. Además, si se agota la batería, no se neutraliza nada.
- Pastillas purificadoras: las pastillas son eficaces contra todos los contaminantes microbiológicos, pero no eliminan el limo ni los sedimentos, y pueden dejar un regusto a cloro. Son ideales como sistema de reserva y no pesan casi nada.
Llevarte una botella de agua debería garantizar tu seguridad, pero tanto si compras una botella de plástico ligera como si llenas un recipiente reutilizable con agua de una fuente segura, ten en cuenta lo siguiente:
- El agua pesa mucho y, una vez que se acaba, ya no hay más. Llevar agua suficiente para el viaje puede hacer que la mochila resulte innecesariamente incómoda de llevar.
- A menos que el recipiente que hayas llenado se haya esterilizado, las bacterias que haya en su interior se multiplicarán rápidamente en un día caluroso.
Elige con cuidado
Los purificadores de agua LifeSaver utilizan la ultrafiltración con poros de aproximadamente 15 nanómetros (0,015 micras), lo suficientemente pequeños como para retener el 99,99 % de los virus y el 99,9999 % de cualquier otra sustancia que pueda haber en el agua, incluidos los sedimentos y los microplásticos. Están diseñados para tratar agua sucia: la purificas a medida que la necesitas, por lo que se elimina cualquier acumulación de bacterias que pueda producirse en climas cálidos. Además, incorporan filtros de carbón activado que reducen los productos químicos y los metales pesados, y hacen que el agua del río sepa menos a… agua del río. Y, lo más importante, se han sometido a pruebas que abarcan toda la vida útil del filtro, no solo los primeros litros.
Qué hacer si te pones enfermo mientras estás fuera
Si te da un virus estomacal mientras estás de excursión o de acampada, hay tres cosas que debes priorizar: evitar la deshidratación, descansar y saber cuándo pedir ayuda. Detente y evalúa la situación.
- Busca un lugar seguro donde descansar, a ser posible a la sombra o protegido de las inclemencias del tiempo.
- Evita seguir adelante si tienes vómitos repetidos, diarrea intensa, mareos o debilidad.
- Si estás con otras personas, diles que no te encuentras bien. Si estás solo, avisa a alguien de tu situación si puedes.
1. Evitar la deshidratación
La deshidratación es el mayor riesgo y, si la causa es tu fuente de agua potable, también el mayor reto.
- Bebe agua a pequeños sorbos y con frecuencia, en lugar de beber grandes cantidades de una sola vez
- Si dispones de una solución de rehidratación oral, utilízala siguiendo las instrucciones. Si no es así, sigue bebiendo agua limpia.
- Evita el alcohol y limita el consumo de bebidas con cafeína, ya que pueden agravar la deshidratación.
Come solo si te lo aguantas. Cuando los vómitos remitan, empieza con alimentos ligeros, como pan, arroz, galletas saladas o plátanos. Evita los alimentos grasos, picantes o lácteos.
2. Descanso
La mayoría de las infecciones intestinales virales mejoran en un plazo de 24 a 72 horas. Por lo general, es más seguro quedarse donde estás y ahorrar energías en lugar de intentar seguir adelante. Si tienes una tienda de campaña y agua potable, monta el campamento para pasar la noche y deja que el malestar pase. Si no tenías previsto pasar la noche al aire libre, no dispones de agua o no puedes llegar a un lugar habitado de forma segura, deberíaspedir ayuda.

3. Buscar ayuda
Aunque a muchos de nosotros no nos gusta armar jaleo, encontrarse mal (por cualquier motivo) mientras se practica senderismo o se acampa lejos de las rutas habituales puede convertirse en algo muy grave si no se recibe la ayuda necesaria. Cuanto más aislado estés, más tardará en llegar la ayuda, así que no esperes demasiado. Solo tú puedes valorar cómo te encuentras, y solo tú sabes de qué provisiones dispones, así que depende de ti pedir ayuda si la necesitas.
Antes de salir
Unos cuantos artículos ligeros pueden marcar una gran diferencia:
- Sales de rehidratación oral (SRO)
- Pastillas potabilizadoras o un purificador de agua
- Medicamentos antidiarreicos para casos de emergencia, si procede (evítalos si tienes diarrea con sangre o fiebre alta, a menos que te lo indique un profesional sanitario)
- Medicamentos contra las náuseas, si te los han recetado o recomendado
- Desinfectante de manos
- Papel higiénico y bolsas para residuos
La mejor prevención consiste en mantener una higiene alimentaria rigurosa, beber agua potable utilizando el purificador adecuado y lavarse las manos con regularidad (con agua purificada o desinfectante de manos). Si vas a hacer senderismo por zonas remotas, llevar contigo un medio de comunicación de emergencia —como una baliza de localización personal o un dispositivo de mensajería por satélite— también puede resultar de gran ayuda si la enfermedad se agrava. Además, informa a alguien de la ruta que tienes previsto seguir o de la zona que vas a explorar.